En estos años he sido:
- Repartidora de propagada del chino de mi barrio.
- Repartidora en moto de un pizzahut.
- Reponedora en Carrefour.
- Vendedora de la sección de juguetes del Corte Inglés.
- Dependienta del Bershka.
- Mascota (si alguien estuvo el 12 de octubre en el Palacio de los deportes el 12 de octubre, el pollo gigante era yo)
- Promotora de una cafetera.
- Promotora de una tarjeta de crédito.
- Cajera de una tienda de vinos.
- Asistenta de ventas en una tienda de jabones en Tribunal. (Todo el día mareada con los puñeteros jabones)
Y esta Navidad soy:
- Dependienta de una tienda de ropa por las mañanas, que es mi trabajo de los fines de semana.
- Envuelve regalos en un centro comercial por las tardes.
Este último me ha hecho ver con claridad que los márgenes de frivolidad en los que nos movemos en estas fechas son, como poco, preocupantes. Yo encantada con esto de que nos hayamos inventado un trabajo que consista únicamente en envolver regalos, pero es raro ver que la gente espera una media de 25 mínutos haciendo cola delante de un mostrador para que yo envuelva sus regalos. Cuando por fin llegan no se cortan en pedir a gritos entre alegres villancicos que propugnana la paz: Más papel, más cajas de cartón, más corcho!
Pero señores, no saben ustedes que todo eso es malísimo para el planeta? Coño, que Becquer daba por una mirada un mundo, pero sólo porque era un exagerado. Que no hace falta que demos nada por no seguir la corriente a la fiera salvaje del consumismo, no, basta con que nos efrentemos a ella.
Mi propuesta para este año es que envolváis los regalos de forma creativa.
Yo lo voy a hacer así:
- A mi hermano, que es un loco del gimnasio, los anabolizantes y las proteínas en polvo, le meteré su regalo en una caja de galletas.
- Al francés ya se lo he envuelto en un anuncio de easy jet.
- A mi madre, que se está pensando si sacarse el carné de conducir, en la sección motor del segunda mano.
- Al típico amigo salido, con la sección de contactos.
- A mis amigas en bolsas de Zara, que son de papel.
- A mi padre, que es un soso, tal cual.
Hay miles de formas, seguro que se os ocurren.
Felices, limpias y creativas navidades a todos los que me leeis.